Comer en Lanzarote es una experiencia para los sentidos.
La vista se recrea en colores, el olfato se distrae con olores, el oído se agudiza con cada crujido, el tacto mezcla texturas y el paladar… ¡Uy!, el paladar se queda sin palabras en cada bocado.
La gastronomía canaria no tiene secretos: pescados y mariscos frescos, verdura de temporada, carnes cocinadas a fuego lento, son su base. Pero, en realidad, sí que los tiene: el mimo y el cariño con el que se elaboran sus platos más tradicionales y el cuidado con el que se han pasado las recetas de generación en generación para no perder la esencia.
Si te apetece saborear comida tradicional, a la par que económica, en Lanzarote el nombre destacado es Teleclub.
Los teleclubs, tradicionalmente, eran locales sociales en los pueblos del interior de la isla, en donde los vecinos se reunían, veían la única televisión disponible y preparaban algún ágape para compartir entre todos. Así nacieron y, hoy en día, evolucionaron un poco y su centro ya no gira en torno a una televisión, sino alrededor de los fogones que alimentan el alma.
Estos humildes restaurantes son indispensables para conocer la cocina conejera (gentilicio de Lanzarote), ya que en ellos se reúnen locales y turistas para disfrutar de uno de los placeres de la vida.
Pero no solo de teleclubs come el hombre. Lanzarote está consiguiendo tener una fama en cocina de autor y vanguardista que ya muchos quisieran.
Vamos a repasar algunos de estos teleclubs, restaurantes de toda la vida y, como no, alguno con esencia de autor que no te puedes perder en tu visita a Lanzarote.
Para empezar, los indispensables son los pescados de las costas canarias. Por aquí abundan los pescados blancos, azules y de roca, y entre los más populares encontramos el cherne, la vieja o el medregal. No nos olvidemos de unas papas con mojo o queso frito de cabra para abrir el apetito.
Los mariscos tienen un gran protagonismo, principalmente las lapas y las gambas de La Santa, así que si es temporada, no pierdas la oportunidad de probar estos manjares.
Para acompañar todos estos platos, el vino de la isla es la mejor pareja. Los blancos, jóvenes y frescos, son la joya de la corona de las bodegas de Lanzarote.
Y llegamos a los postres: dulces y generosos. En la mayoría de restaurantes tienen postres caseros muy, muy buenos. Imprescindibles a probar: el polvito uruguayo, el bienmesabe o el mousse de gofio.
Remata la faena con el café. Lo más típico en las islas es el leche y leche o su versión más cañera, el barraquito.
Como buen teleclub, comida casera, deliciosa y económica es lo que obtendrás si te acercas a este coqueto pueblo del interior de Lanzarote.
A destacar las croquetas de cochino y manzana, la garbanzada o las berenjenas a la miel.
No es un teleclub al uso, pero sí un bar de pueblo de los de toda la vida. Y como buen bar de pueblo, tiene a sus feligreses en la barra y una escueta carta con raciones generosas y sabrosas.
Perfecto para reponer fuerzas después de una excursión por Timanfaya y seguir con la ruta.
El lema de la casa es: “Nadie se queda sin comer”. Si pasas por Uga, después de una ruta por La Geria, para en este sencillo restaurante, sin florituras ni adornos extravagantes, pero con una buena cocina tradicional.
Sus empleados se encargarán de que no te vayas con hambre de allí. Muy recomendables sus calamares y la morena frita.
En las inmediaciones del Charco de San Ginés, en Arrecife, se encuentra este humilde bar cafetería conocido por todos los locales como Casa Ginory o Ginory, a secas. Desde hace más de medio siglo, da de desayunar y comer a los trabajadores y turistas que se acercan a su pequeña terraza. Ojo, ahora han ampliado con un coqueto restaurante justo al lado.
Sus imperdibles: el bocadillo de pescado empanado y el matrimonio, raciones de pescado con calamares acompañado de unas papas arrugadas.
En el pueblo de La Santa, en un lugar donde casi ni te imaginas, se encuentra este restaurante en el sótano de una vivienda. Está tan escondido que casi pasa desapercibido si no fuera por la gente que hay en la puerta esperando por su mesa.
Es pequeño y acogedor, y sus camareros te tratan como si te conociesen de toda la vida. Locales y turistas se mezclan en su sala esperando saborear sus gambas de La Santa o una buena ración de lapas.
La hora de la comida es muy concurrida, así que procura llegar pronto y sin prisas. Mientras esperas, pide una copa de vino de la isla y empieza a deleitarte.
Arrieta tiene restaurantes muy buenos y con mucha fama. Pero si te gustan las cosas en pequeño formato y más caseras , te recomendamos este bar restaurante, que hace honor a su nombre.
Se encuentra en un recoveco al final de la zona del muellito de Arrieta, y todas sus mesas se encuentran en el exterior, para que disfrutes de una comida con vistas al mar.
Cuando llegues pregunta por el pescado del día o por los platos fuera de carta. Las puntillitas de calamar, riquísimas.
Cuando vayas a visitar el Charco de los Clicos, aprovecha que has llegado al pueblo de El Golfo para comer en este restaurante con una terraza a pie de playa.
Una buena parrillada de pescado es suficiente para dos personas, pero si quieres probar alguno de sus arroces, también es muy buena elección. Si quieres disfrutar la cena aquí, te recomendamos llegar antes de la puesta de sol, las vistas son impresionantes.
La propuesta que los hermanos Bruno y Sergio Morales realizan en Arrecife, llama la atención a todo aquel que pasa por delante de su local.
Han venido para ser los niños gamberros de la cocina lanzaroteña y están cautivando a su clientela con propuestas internacionales pero con productos de proximidad. Pregunta por los platos fuera de carta y para el postre, prueba la tarta de queso con un toque de crema de cacahuete, ¡sublime!
Pero lo que más llama la atención de este nuevo concepto es, sin duda, su amplia carta de cocteles. Déjate aconsejar por el equipo, que elegirá el perfecto para ti. Solo te queda disfrutar.
Restaurante recomendado por la guía Repsol, su interior rebosa esencia manriqueña en cada rincón.
Su carta, elaborada con mimo y con productos de proximidad, tiene como protagonista los arroces, en versiones para todos los gustos. Sus entrantes despiertan la curiosidad del comensal con tan solo leerlos, al igual que sus curiosos postres.
Y para los amantes del vino, tienen una amplia variedad con muchísimas referencias de Lanzarote y del resto de islas.
Cocina de vanguardia con sabor a Canarias.
Hay que empezar el día con alegría y la mejor manera de hacerlo es con un buen desayuno que nos dé energía para rato.
Cafetería en Playa Honda que destaca por un esmerado cuidado en sus elaboraciones. Desde creps salados y dulces a bizcochos caseros, pasando por tostadas con tumaca. Si tienes dudas, los dueños y camareras sabrán darte la mejor recomendación.
Sus zumos, todos naturales y con fruta fresca, te enriquecen a la vez que alimentan.
Para un día sin complicaciones, prueba uno de sus creps: el de pollo mechado con aguacate o el de salmón ahumado, están espectaculares. Y en todo tienen opción sin gluten y vegano. Solo tienes que preguntar.
Si te encuentras en Famara o cerca, ven a esta coqueta cafetería de ambiente surfero, desenfadado y la mar de acogedora.
Tienen una carta muy saludable y completa, con opciones sin gluten y apta para veganos. Aquí tienes que probar su bol de açaí, fruta tropical muy rica en nutrientes.
Para acompañar, cualquiera de sus tés o infusiones especiales. Entre las favoritas, el té matcha o el golden milk.
Este artículo ha sido escrito con todo el amor que sentimos por Lanzarote. Esperamos que disfrutes la comida local tanto como hemos disfrutado escribiendo esta sección.